El primer secretario del PSC y presidente de la Generalitat, José Montilla, ha visto cómo el sector catalanista de la formación, en el que se encuadran, entre otros, Ernest Maragall, Antoni Castells y Montserrat Tura, le ha marcado con claridad la línea hasta la que llega su control sobre el partido.
Las palabras de Ernest Maragall, conseller de Educación, que consideró agotada la fórmula del tripartito, fueron minimizadas por Montilla, que le contestó, de manera informal, que su trabajo no consiste en hacer análisis. Pero Antoni Castells ha apoyado a Maragall de forma pública y contundente.
Por su parte, Montserrat Tura, preguntada sobre esta cuestión en Canal Català, se ha pronunciado en el mismo sentido, aunque de una forma moderada y en un tono más informal que el utilizado por el conseller de Economía.
En cualquier caso, tres cabezas visibles del sector catalanista, han desafiado la autoridad de Montilla, y no sólo como primer secretario, porque los tres son miembros del Govern de la Generalitat. Es decir, que hay problemas en el partido y en el Govern.
Montilla ha vuelto a utilizar este jueves la fórmula de una conversación informal con periodistas en los pasillos del Parlament, y ha dicho que mientras sea primer secretario del PSC en su partido habrá libertad de expresión, pluralismo y, al mismo tiempo, realismo respecto de la situación política.
Además, ha defendido al tripartito, aunque ha admitido quees posible que no se haya sabido explicar bien la obra hecha, añadiendo que el PSC "no es cainita". También ha afirmado que no quiere un partido de "clones" y que prefiere contar con dirigentes con criterio propio que tener "un coro" que le haga la "ola".
Según Montilla, no hay crisis ni enfrentamiento interno, porque no se ha hecho ninguna propuesta diferente a las posiciones que defiende actualmente el PSC: "¿Están proponiendo cosas diferentes?", se ha preguntado, y ha rechazado que exista el "riesgo" que apuntaba Castells de que el partido niegue la realidad y el debate plural ya que, fiel a la tradición del PSC, él aboga por un partido de espectro amplio.
Montilla está en una situación difícil, y no parece que unos comentarios informales de pasillo sean suficientes para apagar el fuego abierto por los dirigentes del sector catalanista del partido, que han cuestionado claramente su autoridad.
En este contexto, resulta sorprendente el silencio del poderoso secretario de organización del partido, José Zaragoza, que mantiene un férreo control sobre el aparato de la formación, y que no se ha pronunciado sobre la polémica.
En cualquier caso, esta polémica llega en un mal momento para el PSC, en un año electoral, con malas perspectivas en las encuestas y mientras el Gobierno español del partido hermano está sumido en una profunda crisis a consecuencia de la difícil situación económica.