Saura, desbordado
El consejero de Interior no ha sido capaz de imponer su política a los 'Mossos d'Esquadra'
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El consejero de Interior y líder de ICV se ha visto completamente desbordado por los conflictos internos en los Mossos d'Esquadra y por la contradicción existente entre su condición de jefe político de un cuerpo policial y su posición como máximo dirigente de una formación política tradicionalmente separada de las concepciones policiales. Esta situación ha provocado críticas internas y externas muy duras contra Saura, que es en estos momentos el miembro del Gobierno catalán que se encuentra en una posición más débil.
En los Mossos d'Esquadra, como en cualquier cuerpo policial, hay una tendencia de los mandos a considerar que los conflictos del cuerpo se arreglan internamente. En este contexto, el intento de Saura de aplicar criterios de transparencia, como la instalación de cámaras en las comisarías, no ha gustado a muchos mandos. Tampoco gusta la publicidad que se está dando a los juicios contra agentes del cuerpo. Estos mandos culpan a ICV, es decir, a Saura, e incluso a los jueces, de esta publicidad que consideran excesiva.
También se está produciendo un cierto conflicto entre quienes son partidarios de una línea dura de actuación y los que prefieren métodos más dialogantes y menos tradicionales. Dentro del cuerpo, algunos identifican al secretario de Seguridad, Joan Delort, con el primer sector, y al secretario general de Interior, Joan Boada, número dos del departamento, con la línea más blanda. El director general de Policía, Rafael Olmos, un hombre de Delort, se encuentra presionado por ambos sectores, y todo indica que podría ser la víctima política de la actual situación.
En cualquier caso, el problema de fondo está en que gran parte de los mandos no confían en Joan Saura como jefe político de Interior, y además, según algunos expertos en cuestiones policiales, las prisas en finalizar el despliegue de los Mossos d'Esquadra en Cataluña ha provocado que el nivel de formación de parte de los agentes no sea el adecuado.
Saura está también presionado por unos sindicatos policiales que no aceptan ningún tipo de crítica a las actuaciones de los agentes. Y uno de los socios de gobierno de ICV, ERC, se muestra partidario de no criticar a la policía catalana, por considerar que el carácter nacional del cuerpo está por encima de cualquier actuación errónea de sus agentes.
Por su parte, el presidente de la Generalitat, José Montilla, se limita a salvar su figura ante los Mossos d'Esquadra expresando continuamente su apoyo a la policía catalana, pero sin entrar a fondo en el problema y sin tomar ninguna decisión sobre el futuro de Saura. Una vez más, las cuotas de los partidos que forman el Gobierno catalán impiden al presidente actuar con libertad sobre la composición de su ejecutivo.





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