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Política · 27 de Febrero de 2018. 20:34h.

“El proceso ha estado mal planteado”

Xavier Febrés, periodista y escritor: “La gran oportunidad malograda fue la Eurorregión”

“El proceso ha estado mal planteado”

Xavier Febrés

Xavier Febrés (Barcelona, 1949) acaba de publicar “Breve historia de Francia explicada a los catalanes” (Arpa Editores) donde hace un resumen de la historia del país vecino, así como de su relación con Catalunya.

- Cada vez quedamos menos francófilos en Catalunya. Y menos francófonos.

Sin dejar de ser un hecho indiscutible, no estoy nada seguro de que lo tengamos que celebrar. Francia es un vecino influyente y molesto.

- Josep Maria Bricall recuerda, en el prólogo, que había habido hasta tres librerías francesas en Barcelona. ¿El inglés ha sido implacable?

Ojalá que los catalanes dominásemos la actual lengua franca como los holandeses, por poner un ejemplo. Me parece que vamos un poco cojos también en inglés.

- En el siglo XX Catalunya miraba hacia Francia.

La inauguración de la línea ferroviaria directa entre Barcelona y París en 1878 puso al alcance de una manera desconocida el entonces capital del mundo. Todo el mundo que podía se precipitó, por negocios o por ocio.

- Incluso en los años 20 el francés era lengua culta de la burguesía catalana.

Derivaba de la nueva posibilidad de contacto que acabo de decir. París marcaba tendencia, Barcelona era una capital cosmopolita y Catalunya encontraba un nuevo mercado en Francia.

- Ahora no lo hablan ni en Figueres. Recuerdo que hace años, en el Telenotícies, vendieron como una gran noticia que un instituto de la ciudad enseñaría francés.

Es cierto, se trata de una tendencia general de la globalización en todo el mundo. Seguramente también podríamos encontrar matices reales en Catalunya. El aspecto en que se ha revelado más alta la frontera del Tratado de los Pirineos de 1659 ha sido el mental.

- ¿Qué es Francia?

Durante el reinado versallesco del Rey Sol era el Estado más poderoso y estructurado del mundo occidental. Tras la última unificación alemana, aunque es el segundo en población y extensión de Europa occidental.

- Con la experiencia de la Guerra dels Segadors. ¿Nos hubiera ido mejor ser franceses que españoles?

Sería divertido saberlo, pero tenemos los pies en el suelo. Nos dejaron en la estacada, en una época en que los franceses ya les iba bien una España atrasada.

- En la Catalunya Norte el catalanismo es cultural, pero no político. Están peores que nosotros.

Por mi trabajo de corresponsal en Barcelona del diario perpiñanés L'Indépendant conocí de cerca la realidad actual de las tierras catalanas de Francia e hice buenos amigos. A los catalanes de este lado de la frontera nos cuesta imaginar que pueda haber un centralismo modernizador y ventajoso como el francés. También es cierto que son casos sin comparación: el Rosellón representa apenas 400.000 habitantes en el confín desindustrializa de Hexágono y los 7,5 millones de habitantes de la Catalunya digamos peninsular contamos con un centro poderoso como es Barcelona.

- Recuerdo una intervención de Enric Juliana, en un acto en la Fundación Trias Fargas en 2009, en el que dijo que al día siguiente de la independencia deberíamos ser un protectorado francés.

Creo recordar que se refería a la penetración de industrias estratégicas francesas en Catalunya, fenómeno más actual y palpable que los antiguos protectorados.

- Los franceses han sido implacables con las lenguas minoritarias: el catalán, el vasco, el bretón, el alsaciano, el corazones. Usted lo explica con estas palabras: “El Estado francés ahogó las identidades regionales”.

Explico en el libro que el Estado francés sigue teniendo una neurona bloqueada, la del jacobinismo, su concepción del unitarismo del país. Las identidades regionales, el pluralismo de las realidades territoriales, el elogio de la variedad interna es una noción ajena, por no decir contrapuesta, los principios fundacionales de la Revolución de 1789. Mantener hasta hoy el mismo rumbo la ha conducido a ofrecer algunos espectáculos ridículos.

- La escuela francesa ha sido un instrumento fundamental en promover lo que se llama “conciencia nacional”.

Con una gran eficacia y con contrapartidas de beneficios tangibles. La afrancesamiento siempre ha convivido con minorías activas que se han expresado en las lenguas propias, a contracorriente de la imposición, el prestigio, el mercado y la comodidad que ofrece el francés.

- ¿Occitania existe?

¡Por supuesto! El gran sur, dejado en la indeterminación por conveniencias centralistas, engloba la mitad del país, del Atlántico al Mediterráneo, del Macizo Central en los Pirineos y los Alpes, con una extensión incomparable con la de otros dominios lingüísticos minorizados. Viven actualmente 14 millones de habitantes, de los cuales unos 2 millones hablan occitano. He tenido un interés especial en seguir la fricción histórica entre el norte y el sur de Francia, que siempre nos ha implicado.

- Desde su perspectiva, ¿por qué el proceso ha tenido tan poco soportes internacional?

Seguramente porque ha estado mal planteado. La gran oportunidad malograda fue en 2004 la Eurorregión dentro de las estructuras previstas por la Unión Europea, impulsada por el presidente Pasqual Maragall a una época en que las otras regiones implicadas se avienen de buen grado. Es el área que podía dar a Cataluña la talla internacional indispensable, la dimensión competitiva de una zona de articulación económica extendida de Toulouse en Valencia, con 15 millones de habitantes en un radio de 350 kilómetros.

- Usted trató Tarradellas, ¿qué diría del proceso?

Su enorme respecto de la realidad dada en cada momento -también cuando era adversa-- y su sentido de Estado son reconocidos. Cuando digo sentido de Estado pienso en el Estado consolidado de los demás y en el embrionario nuestro.

- ¿Sabe que añoro de Francia en comparación con Catalunya? Los intelectuales.

Los intelectuales tuvieron un papel decisivo en la Revolución francesa de 1789 y en la consolidación de la República. Su papel en la vida pública de Francia todavía es superior al de otros países europeos vecinos, donde generalmente se encuentra más circunscrito a los círculos culturales. La lectura exhaustiva -y exhausta-- del libro de Michel Winock Le Siècle des intellectuels (novecientas páginas en formato de bolsillo) ofrece una panorámica documentadísima, a la que sólo le falta la alta virtud de la síntesis.

- Le haré una crítica del libro: con el auge del Front National es demasiado convencional. Si en España hubiera seis millones de musulmanes -o más porque no saben los que hay exactamente- quizá también habría un Front National.

Su punto de vista me parece demasiado convencional. La derecha siempre se agarra a cualquier excusa y la izquierda no siempre está a la altura, por timidez o porque se acomoda. El debate en Francia sobre la islamofobia es riquísimo y necesariamente distinto del aquí, por las heridas de la guerra de Argelia. La derecha mantiene en Francia una tradición histórica arraigadísima, la izquierda también. Cada una con sus errores y estigmas, pero también con su punto de vista. / Una entrevista de Xavier Rius.

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9 Comentarios

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#9 Uno que os lee, Al sur de Waterloo, 28/02/2018 - 18:45

El jacobino separata, o la cuadratura del círculo. El Sr Febrés tiene un cacao mental digno de estudio: habla del "centralisme modernitzador i avantatjós" de Francia y a continuación comenta que el Rosellón es el "confí desindustrialitzat de l’Hexàgon". Ya quisieran Perpiñán estar como Cataluña, lingüística y económicamente. El caso e

#8 Espluguenç, Esplugues del Llobregat, 28/02/2018 - 11:25

"El proceso ha estado mal planteado"
Eso es como decir que "el Nazismo estuvo mal planteado" o que "el Franquismo estuvo mal planteado".
Ninguno de esos regímenes debió existir. No hay una forma correcta de plantear el fascismo y el supremacismo.

#8.1 LocoMujik, Alacant, 28/02/2018 - 12:14

Exacto.
También se oye mucho decir que el comunismo en la URSS cometió "errores históricos" ja, ja...

#7 sid, bcn, 28/02/2018 - 09:49

Amb la guerra dels segadors i l'anexió de Catalunya per part de França vam tenir un tastet del que seria una Catalunya Francesa, res. La defensa de la França jacobina des de el independentisme és pura incoherència. Reflexe del supremacisme català q és considera europeu enfront els espanyols africans

#6 LocoMujik, Alacant, 28/02/2018 - 08:47

Els indepes no paren de fer-se palles mentals...

#5 Toni, BCN, 28/02/2018 - 08:09

L'euroregio la va menysprenyar tothom i la deixar completament de banda el tripartit d'en Montilla