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Política · 27 de Enero de 2016. 08:08h.

"El proceso se desmorona"

Valentí Puig: "La clase media catalana ha desconectado del independentismo"

"El proceso se desmorona"

Valentí Puig

Tengo la teoría personal que Valentí Puig (Palma de Mallorca, 1949) nació en el país equivocado: si fuera inglés se lo rifarían. Saldría en la BBC y escribiría en The Times. Pero como vive en Barcelona, es una piedra en el zapato del soberansimo y además ha sido conservador toda la vida no sale ni en TV3. El hecho de no ser carne de tertuliano tiene, sin embargo, ventajas porque mantiene un elevado ritmo editorial. Y, lo que es más importante, en todos los géneros. Ahora acaba de publicar "Fatiga o descuido de España" (Galaxia Gutenberg) en formato de entrevista entre dos personajes: A y B. Suerte que en este país -y en el de al lado- todavía hay alguien que se dedica a pensar. Incluso a pesar de que no hay que estar siempre de acuerdo.

- Usted es A o B?

En el diálogo de “Fatiga o descuido de España”, el personaje A es de más edad, vivió la Transición, es más conservador, cree en la tradición institucional. Cita siempre a Montesquieu. Por su parte, B es más joven, más liberal, con un sentido histórico más ligero. Su referencia es Tocqueville. Supongo que, considerándome un conservador de centro, soy a la vez A y B, según sea la naturaleza política de cada momento. Soy partidario de la economía social de mercado, de un control efectivo de la inmigración. Creo en los valores de la civilización occidental, en gran parte de cultura cristiana, y pienso que por muchos que sean –reales o inventados- los agravios de Catalunya con España, no justifican un desafío secesionista que, por cierto, ha sido tan mal concebido que se desmorona.

- Tengo un hijo que se le pasó por la cabeza estudiar para politólogo y me dio un disgusto. Felizmente se le pasó.

Es que el término “polítologo” me parece muy pedante. Hasta hace poco hablábamos de analistas políticos, de comentaristas. En la prensa madrileña eran los “fondistas”, los autores de artículos de fondo, los editorialistas, un género que va a menos. Luego tenemos el profesor de teoría o filosofía política. No me cuesta ir a la consulta de un otorrinolaringólogo pero me cuesta recibir lecciones de un politólogo.

- ¿La ultraderecha sube en Europa por miedo?

Miedo,  recelo, temor a la desconocido, sea la inmigración –especialmente la musulmana-, la globalización, los desequilibrios del euro, la corrupción y el hecho de que la política más al uso –no siempre de baja calidad- usa un lenguaje demasiado irreal, obsoleto. Y ahí aparecen los populistas anunciando grandes verdades que luego no aportan ninguna solución, sino al contrario. 

- El proceso ha generado un complejo de superioridad de los catalanes: se habla de España como un país bananero. Es cierto que ahí tienen Bárcenas, pero aquí tenemos a Pujol, entre otros.

A mi parecer, España no es un país bananero. ¿Qué es un país bananero? Es un país de disfunciones totales, casi un Estado fallido. Desde luego es un país sin la sanidad, la seguridad social, las infraestructuras y el Estado de derecho que tiene España. Sí, hay comportamientos bananeros pero eso ocurre en casi toda Europa, especialmente en el sur. Pero permítame decir que incluso entre Berlusconi y Chávez hay una  diferencia. Bueno, pues Catalunya tampoco es un país bananero, aunque me cuesta entender el sentimiento de superioridad, por el cual Catalunya es más democrática, culta y europeísta que el conjunto de España. Eso es chovinismo, un catalano-centrismo muy poco del siglo XXI.

- Francesc Homs ha afirmado con frecuencia de España que es un estado con déficit democrático.

Lo que diga Francesc Homs suele ser tan insignificante… pero bien, tal vez triunfe en el Congreso de los Diputados y se revele como un nuevo Demóstenes, que es lo que probablemente él cree ser.

- ¿Quedan intelectuales en Catalunya?

El nacionalismo, y más dado el proceso hacia la secesión, ha creado la figura del intelectual adicto, de cuota, tertuliano que fue apologista de Artur Mas hasta hace unos días y ahora lo es de Puigdemont. Para mí eso no es un intelectual. Es un activista. Sospecho que el nacionalismo catalán nunca tuvo menos calidad intelectual que ahora. Quedan ahí los intelectuales no nacionalistas, con muchos matices. Y lo inquietante es que la argumentación secesionista ha tenido una presencia mediática tan desproporcionada, sobre todo si consideramos los resultados electorales, en los que se ve una sociedad dividida. De modo que solo con más respecto al pluralismo podría descompensarse esta desproporción.

- “Las universidades españolas no destacan". Lo dice usted…

Eso puede matizarse. No es el caso de los estudios empresariales. Digamos que con lo que le cuesta al contribuyente, la universidad pública no genera tanto valor como debiera. El corporativismo y la burocratización eliminan la flexibilidad necesaria para que la universidad se adapte a la realidad, a los nuevos conocimientos y a una gestión más racional.

- La Constitución española, ahora, está mal vista.

Pues vamos mal, porque una Constitución es la madre de todas las convivencias posibles. Sí, ya lo sé. Para los jóvenes la Constitución es un artefacto anacrónico. Pero ¿quién y cómo se les ha explicado que es y para qué sirve una Constitución?. Una Constitución es un gran pacto, un contrato que no se define según esté de moda la minifalda o el traje pantalón. Ahora, quien más quien menos tiene una propuesta de reforma constitucional. Pues yo considero que la prioridad es más bien una reforma educativa seria, sólida y duradera. Una reforma educativa que incluyera el conocimiento de la Constitución.

- "Tras la ebullición independentista será casi inevitable una frustración". También lo dice usted. ¿Es un augurio?

Si excitas la emocionalidad nacionalista hasta el punto de decir que España nos roba o que se puede, contra toda evidencia, salirse de España y quedar en la Unión Europea, si haces eso de modo constante, quienes hayan confiado en que la independencia estaba a la vuelta de la esquina se sentirán muy frustrados. Entonces habrá que ver en qué sentido se concentra o se transforma esa frustración, más conflicto o indiferencia, más abstención o nuevos modos de movilizar.

- Tenemos un problema: tanto el centro derecho como el centro izquierda ha pasado de puntillas sobre el fenómeno de la inmigración. Cuando había que tomar decisiones sobre el tema no se hizo.

Cierto. La izquierda, por buenismo; la derecha para que no la llamasen derecha. Y así ha crecido tanto el populismo anti-inmigración en toda Europa. Véanse las expectativas de voto de Marine Le Pen. En Francia, desde hace tiempo, el voto comunista en barrios depreciados y con mucha inmigración se ha pasado al Frente Nacional. Hace años un periodista alemán me dijo que el problema de la inmigración desmesurada es que la legislan políticos que viven en barrios residenciales y la padecen los habitantes de zonas periféricas. El efecto llamada al ofrecer papeles para todos es una irresponsabilidad que pagamos colectivamente. Y ahora, el efecto de la crisis siria.

- ¿La precarización de las clases medias decantan el poder hacia un lado o hacia otro? En mi opinión, en Catalunya se han hecho soberanistas y en el resto del Estado se han pasado a Podemos.

Fue así, pero en estos últimos tiempos me parece que la clase media catalana ha desconectado del independentismo, por hartazgo, inseguridad y sentido común. Respecto a Podemos, veremos que hace desde sus escaños parlamentarios y hasta qué punto tanta gesticulación fatiga a sus seguidores o acaba sustituyendo al PSOE. Por eso es mejor que estén en el parlamento que fuera.

- "La política es un arte y un instinto. Una pasión. Un olfato que se tiene o no, con o sin encuestas". No sé si lo dice por Artur Mas. Hay quién dice que no es político. ¿Tiene instinto?

Artur Mas no tiene buen olfato político o en todo caso solo lo ejerce a muy corta distancia. De lo contrario, CiU mantendrían su hegemonía y no es así. Para lo que históricamente era el catalanismo, Mas es como “Terminator”. Mas es un tecnócrata de bajo vuelo, con un entorno sin vuelo.

- Suárez fue un "chusquero" de la política pero también era "un seductor inimitable".

Es que sus críticos siempre dicen que Suárez no había leído un solo libro. Es cierto y él lo sabía. Pero para mí eso le da más mérito a todo lo que hizo, que no es poco. Fraga era intelectualmente un hombre mucho más preparado y llevaba tiempo con la reforma interna del franquismo. Pero no era el hombre adecuado para aquel momento y Suárez lo fue, al lado del Rey. Piense en la legalización del Partido Comunista, en el retorno de Tarradellas, en la plenitud de la reinstauración monárquica, en las políticas de gran consenso, en una generosidad a derecha a izquierda que hoy parece no existir. Regresaban los exiliados. Son lecciones de la Transición que no podemos olvidar.

- ¿El consenso es una muestra de debilidad? ¿Un partido tiene que gobernar alcanzando acuerdos o haciendo caso de sus electores?

El consenso tiene sus oportunidades y requiere de sabiduría política, de sentido del “timing”. No sale bien con apresuramientos, sino con la negociación inteligente y magnánima. Es absurdo, por ejemplo, que con las tasas de fracaso escolar que tenemos, no haya consenso para una reforma educativa a fondo y estable.

- También critica la "democracia providencialista": Queremos más, más de todo. Más seguridad, más ocio, más consumo, más ingresos económicos.

El Estado del Bienestar es un gran invento. Sin duda. Pero si genera un exceso de dependencias, nos olvidamos de las responsabilidades individuales y de elementos de comunidad como es la familia. Una sociedad con todo pagado desmotiva, impersonaliza. De ahí que los países nórdicos ya hayan hecho reformas a fondo para limitar tanto la cultura de dependencia como sus costes.

- Me ha hecho mucha gracia la frase: "Es una generación que ya no usa reloj porque mira la hora en su móvil". Tiene toda la razón. A la industria relojera suiza la quedan dos generaciones.

La industria relojera suiza se reconvierte en una industria de lujo, mientras los relojes de imitación llegan en “container” y se los compramos a un “top manta” instalado precisamente enfrente del comercio que vende el producto original pagando tantos impuestos municipales. De todos modos, los jóvenes miran la hora en su “Smartphone”.

- ¿Monarquía o república? Noruega, Bélgica, Dinamarca, Holanda, Suecia, Reino Unido son monarquías.

Para mí, monarquía, sin duda, por su capacidad simbólica, y como marca de estabilidad, de unión. En España las repúblicas han durado el tiempo de un suspiro y generalmente con mal final. A saber que podría pasar en una república catalana independiente como las que, de forma tan demagógica, proclamaron Macià o Companys. Y si buena parte de los países-miembros de la UE son monarquías, por algo será.

- Tengo la teoría personal que el proceso afectará a la autoestima de los catalanes.

¿Cómo podría ser de otro modo cuando hemos visto al presidente de la Generalitat a los pies de la CUP? Una vez más, la gestión acelerada de una transformación social y política, en uno u otro sentido, está siendo un fracaso. Leamos más a Vicens Vives y menos a Fontana.

- Aquí, entre Grecia y Alemania, estábamos a favor de Grecia cuando ahí no pagaban impuestos ni Dios, perdone la expresión.

Uno no puede ir por la vida creyéndose más listo que el resto de la raza humana. España hizo a fondo los deberes para ingresar en la UE mientras que Grecia entró por qué sí. Como usted dice, allí nadie pagaba impuestos, el sindicalismo tenía poderes extralimitados y la competitividad era cero. Creo que en el centro derecha y en el centro izquierda lo mismo en lo que quede del catalanismo clásico, Alemania es un referente. Grecia lo es para Podemos y para Ada Colau, aliada de Varoufakis.

- ¿Qué deben pensar en el resto del Estado de los catalanes?

Hay de todo, como siempre. Una cosa es el mundo político-mediático de Madrid, especialmente el de la derecha carpetovetónica –desafortunadamente alentada por la Moncloa-, y otra son los estados de opinión de la España que podríamos llamar periférica. Hay quien se preocupa y quiere comprender el por qué de las cosas, hay quien está harto y simplifica. Insisto una vez más que es fundamental distinguir entre independentismo, nacionalismo, catalanismo y, sencillamente, ciudadanía de Catalunya, como dijo Tarradellas.

- Tras el “procés” habrá que reformular, "readaptar" dice usted, el catalanismo.

Eso va para largo y nadie sabe como porque Artur Mas nos ha llevado a un polarización perniciosa, sin salidas que no sean abruptas. Además, si lo reformulan sus actuales mentes pensantes, a lo mejor regresamos a la Edad Media.

- También menciona la falta de autocrítica.

Es una carencia temporal, sobredimensionada por las descargas de indocumentación y desinformación que se generan por parte  del bloqueo mediático soberanista. De nuevo, la cuota: ¿es que en Catalunya solo hay un sociólogo capaz de interpretar los destinos de la patria? ¿TV3 y Catalunya Radio son un servicio público o una oficina de enganche? Un reequilibrio del espacio mediático haría mucho para el higiénico ejercicio de pluralismo pero, claro, ya se ve que esto no lo arregla el CAC.

- Desde luego, el PP no ayudó.

A veces sí y a veces no. Los pactos del Majestic, por ejemplo, fueron un momento muy positivo. ¿Qué pasó después? Me gustaría saberlo. En el PP, por lo demás, hay sectores contrapuestos, luchas internas. Es un error poner a las comunidades autónomas del PP contra Catalunya, del mismo modo que lo es  utilizar la Generalitat para denigrar al resto de España.

- El independentismo friki ha hecho mucho daño.

Y el ji-ji-ja-ja radiotelevisivo, tan influente que incluso se le ha confiado la conmemoración de 1714. También me gustaría saber quién paga el entorno digital del independentismo y tantas oleadas de “twitter”.

- Yo dejé de creer en la sociedad civil el día que se quemó el Liceu. Tuvieron que reconstruirlo las administraciones. ¿Lo de la sociedad civil es un mito?

Ah, el Liceo. Aquello fue una suerte de pacto del capó. Me temo que sí, en buena parte la existencia de una sociedad civil catalana muy diferenciada de toda España es un mito, pero seguramente no lo fue en otras fases históricas. La idea de que Catalunya nunca ha tenido influencia en Madrid es una falsedad. De otra parte, el panorama es contradictorio: una política a menudo rupestre y un empresariado que abre mercados en Corea del Sur o en África, un independentismo friki sin autocontrol y una clase media necesitada de seguridad y moderación. La lista es larga. 
/Una entrevista de Xavier Rius



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140 Comentarios

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#66 BEJOTA, BCN, 28/01/2016 - 20:01

E. 27-S.
CATALANS: 7.571.127

CENS: 5.510.713

VOTANTS: 4.115807

Separatistes: 1.949241

Separatistes: 35% DEL CENS (47,8% DEL VOTS)



#65 Oriol2, BCN, 28/01/2016 - 19:02

No entenc perquè ensabonen tant un senyor que no fa més que repetir els eslògans de la dreta de tota la vida. Ara, tampoc no penso que sigui pitjor que els altres.

#64 pelaez, Barna.Spain, 28/01/2016 - 18:55

Nunca tan pocos,engañaron a tantos.

W.Churchill

#63 SenseSubven, Bcn, 28/01/2016 - 18:30

No sólo el proceso se desmorona, cae toda la red clientelar y con ella toda la ideología falsa que la sustenta porque sin la red de subvenciones la ideología nadie la va a defender más que los cuatro frikis que ha habido siempre.

#60 En Caída Libre, barcelona, 28/01/2016 - 17:13

Estáis bien jodidos los indepes. Se nota. Echais espuma por los comentarios.

#60.1 JorgeBcn, Barcelona, 28/01/2016 - 22:40

SenseSubven Desde el partido de Comecoco's estais todo el día con vuestra campaña viral de difamación en internet e intentando moletsar al no tener suficiente representación. Somos pocos los independentistas dispuestos a dejar en evidencia vuestros escupitajos de neofalangista. Lo poneis muy fácil.

#60.2 JorgeBcn, Barcelona, 28/01/2016 - 22:42

En Caída Libre Desde el partido de Comecoco's estais todo el día con vuestra campaña viral de difamación en internet e intentando moletsar al no tener suficiente representación. Somos pocos independentistas dispuestos a dejar en evidencia vuestros escupitajos de neofalangista. Lo poneis muy fácil.