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Política · 2 de Febrero de 2021. 16:31h.

Jordi Cuixart o la inmoralidad independentista

Jordi Cuixart o la inmoralidad independentista

La humanidad dio un gran paso. Aquel día según narra la crónica del Génesis -común a las tres grandes religiones: el judaísmo, el cristianismo y el islamismos- el preciso instante en que Abraham iba a clavar el puñal en su hijo Issac, la mano de Dios, que le había pedido aquel sacrifico, le detuvo y envió un cordero para sustituir a su primogénito.

A partir de entonces las inmolaciones humanas de los descendientes por parte de sus progenitores quedaron excluidos de nuestra civilización. O al menos eso creía yo, hasta que ayer mismo puede escuchar al señor Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural, y uno de los supuestos "presos políticos", sus declaraciones en la radio nacional de Cataluña, es decir la suya. Debo reconocer que escuchadas en directo me produjeron auténticos escalofríos. Porque una cosa es suponer un elevado índice de fanatismo y otro percibirlo en vivo y en directo. Gallina de piel.

Para empezar, y a preguntas "bien intencionadas" de la locutora derramó sobre los oyentes el conocido repertorio de las ya conocidas "fake new's" independentistas sobre la legitimidad de estas elecciones. En referencia a los jueces no dudó en señalar "Pero estos tíos ¿Cómo pueden convocar unas elecciones? Pero ¿Quién se han creído que son?" No contento con ello rebañó el argumentario afirmando que "doscientas mil personas no podrán ir a votar (sic). Esto es un "apartheid" electoral." Vamos que los catalanes somos como los negros de Sudáfrica antes de la llegada de Mandela.

La cosa no había hecho más que empezar. El señor Cuixart tiene un concepto bastante laxo de lo que es la violencia, cuando no francamente interesado porque según él “es violencia cuando yo no puedo ejercer como padre porque estoy en la cárcel y en cambio a quien están penalizando es a mis hijos”. Aunque por lo visto impedir el desarrollo de una actuación judicial, como sucedió en la consejería de Economía en septiembre del 2017, y encaramarse a lo alto de un jeep de la Guardia Civil mientras TV3 lo retransmitía en directo debe formar parte de alguna comparsa de las chirigotas del carnaval de Cádiz.

Sin embargo, el mayor desvarío empezó a continuación cuando se preguntó "¿Estamos dispuestos a que [nuestros hijos] puedan pasar largas temporadas en la prisión con el objetivo de que este país pueda decidir libremente cuál debe ser su futuro político? Si la respuesta es sí, habremos dado un paso de gigante". Esa idea es una simple monstruosidad, nítidamente contranatura que ni al propio Nietzsche se le hubiera ocurrido. Los seres humanos piensan siempre en lo mejor para su descendencia, de ahí ideas como “un futuro mejor”, “cómo poder labrar un porvenir” o “ser una persona de provecho el día de mañana” ¿Es la cárcel mejor legado que podemos dejarles? Por lo visto sí, para el señor Cuixart que ha estrenado paternidad recientemente.

Por si todo ello no fuera poco para el presidente de Omniun Cultural tampoco debemos quejarnos mucho porque esto sin duda es una auténtica mejora: "Fíjese que hace 50, 75, 100 años la gente ponía a sus hijos en el frente de la lucha y recibían disparos. Gracias a Dios tenemos claro que este es nuestro límite. Aquí tenemos claro que no, que no enviaremos a nuestros hijos en el frente de lucha. Los tanques los tienen ellos, que maten si quieren, nosotros no mataremos a nadie".

Claro que no. Ellos se limitan, como el execrable presidente Torra a efectuar llamamientos al alzamiento a base de decirles a los CDR, “apretad, apretad” Después llegan los intentos de ocupación del aeropuerto o las hogueras en pleno Paseo de Gracia. Nada nuevo en esta viva añoranza que siente el independentismo por los años treinta de siglo pasado. Aquellos tiempos en que los políticos de la República y el propio Companys llamaron a filas a la “quinta del biberón” para lanzarlos a la batalla del Ebro, sabiendo de sobras que la guerra estaba definitivamente pérdida y que aquel sacrificio de vidas humanas sería perfectamente inútil.

El señor Cuixart pretende apoderarse nada menos que del futuro de los hijos, como sólo se ha llevado a cabo por los regímenes totalitarios que sobreponían los intereses supremos de la supuesta nación a los derechos de los individuos, a la simple vida. No en vano ya escribió Lamartine nada menos que en 1841 "¡Nación! Palabra altisonante para decir barbarie".

 

@manueltrallero

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10 Comentarios

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#10 Simón, Rubí, 03/02/2021 - 07:03

Si us plau, reviseu la traducció abans de publicar l'article

#9 Albert, BCN, 03/02/2021 - 01:13

Me quito el sombrero... tremendo artículo

#8 Ciudadano Sinmitos, Barcelona, 02/02/2021 - 21:44

¡Muy bueno! El problema es que entre los devotos fanáticos del credo independentista hay muchos como Jordi Cuixart. Espero que los catalanes sensatos podamos solucionarlo algún día.

#7 Doctor, Barcelona, 02/02/2021 - 20:24

El señor Jordi Cuidar Navarro tiene suerte de vivir en un país llamado España, veremos la pena que le caerá al de los cuernos de bisonte por lo de la toma del Capitolio, en EEUU pocas bromas con saltarse las leyes

#6 Barretina a rosca, Black hole, 02/02/2021 - 20:14

Magnifico análisis de la auténticas "burradas" (y dejémoslo solo en "burradas") que ha dicho el Jordi Cuixart.