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Política · 25 de Noviembre de 2019. 12:11h.

Los Mossos, según un indepe

Un articulista de Vilaweb los describe como maltratadores, homófobos, camellos, drogadictos, analfabetos, ludópatas, racistas y anticatalanes

Los Mossos, según un indepe

El articulista de Vilaweb, Pau Vidal, expone su visión de los Mossos en un escrito en el citado digital. Vidal retrata a los miembros del cuerpo policial como niños que fueron maltratados, malos estudiantes, homófobos, maltratadores, drogadictos, ludópatas, analfabetos y anticatalanes. Pau Vidal (Barcelona, 1967) es también filólogo, traductor y escritor.

"En escuela me aburría mucho. Me pasaba la vida castigado, en aquel colegio de mierda. Si pegaba a otros niños o les tiraba el estuche de los lápices en el inodoro, castigo al canto. Pero en casa nuestro padre nos hacía cosas mucho peores y no pasaba nada. Bueno, mamá lloraba, y nosotros también, pero eso es normal. a mí me llamaba marica siempre, que si lloraba era un mariquita, que si le iba con la canción a la mama era marica, que si se me escapaba el pipí en la cama era maricón. Como no me podía revolver, porque enfadado aún daba más miedo, me desahogaba con los niños de la clase, y también les llamaba maricas. No sabía muy bien qué quería decir, pero funcionaba, porque se asustaban. Bueno, se asustaban con las hostias, sobre todo", escribe.

"En el instituto fue un poco mejor. Allí ya no me castigaban, los profes pasaban de todo, y así descubrí que dar miedo a los compañeros también servía para quitarles cosas: cáscaras, tarjetas del metro, zapatillas... A veces el móvil y todo. Pero no quitar en sentido de robar, que yo no soy un ladrón: se lo pedía y me lo daban. Había que calentarles un poco, primero, y como que en general no les hacía gracia, me junté con dos colegas más e hicimos como una banda. Cada día nos comprábamos el paquete de Fortuna y jugábamos a las máquinas del bar con lo que nos daban a todos aquellos tontos del insti. Un día llamaron nuestros padres; el mío, al leer la nota del tutor, soltó un eructo (se estaba tomando un quinto; bueno, de hecho prácticamente siempre tenía un quinto en la mano) que toda la familia nos petamos el culo de risa. Fue ir mi madre, y esa misma noche decidieron cambiarme de instituto, de hecho mi padre me quería sacar para siempre y que me pusiera a trabajar, 'total este para estudiar no sirve, que no ves que no aprueba ni una?'. Pero ella creía que mis malas notas (pésimas, en realidad) eran culpa de las malas compañías".

"En el nuevo encontré, en efecto, mejores compañías. Era más lejos del barrio, más gordo, y allí sí sabían hacer negocios. Costo y pastillas: podías ganar pelas y todo, sólo tenías que ser lo suficientemente vivo para no fumártelo o metértelo todo. También molaba porque había muchas pavas, y ya empezaban a estar buenas. El problema era cómo les entrabas; yo, por ejemplo, si no iba colocado nunca sabía qué decir. Es que hablar no ha sido nunca lo mío".

"Las notas no mejoraron, claro. Habría sido un milagro, porque a clase no iba mucho. Era mejor quedarse en el patio, haciendo negocios, o incluso en la calle. Podías conocer a gente que te enseñaban cosas más productivas que aquella puta mierda de mates o de sociales. O de catalán: pero si no lo hablaba nadie, en el barrio! Yo sé decir más palabras en moro o en chino que en catalán".

"Cuando me expulsaron por intentar ahogar a una tía en el inodoro (yo no la estaba ahogando, sólo la quería escarmentar por haberme llamado maricón, y eso que me gustaba a saco, pero es que sólo de verla me quedaba mudo, ya he dicho que la expresividad no es mi fuerte), mi madre hizo un drama, pero mi padre estuvo contento porque así me pondría a trabajar y contribuiría a la economía doméstica. Economía doméstica, dijo, el cabrón. ha ha! No sé de dónde lo sacó, como que se había jubilado anticipadamente exagerando una lumbalgia o qué sé yo qué tenía, miraba demasiado la tele... A la economía doméstica contribuía con la mierda de sueldo que me pagaban en el súper, y a la mía con lo otro. Porque tenía gastos: la moto, la ropa guay y ahorrar para el coche, y cuando me lo comprara, ahorraría para tunearlo".

"Ah, y el gimnasio. Un bro me convenció para apuntarme, y no es que fuera caro, pero los esteroides y las hormonas valen una pasta. Pero si quieres estar cuadrado no hay tutía, nen. Hacer ejercicios y sudar y tal mola, pero no te puedes pasar diez años esperando que te salgan bíceps. Porque además cuando te pones la camiseta de manga corta y arrapada ya no es necesario que les digas nada, a las churris: babean solas. Empecé a ligar más, ahora, y cuanto más chavalas me admiraban los pectorales más horas de pesas hacía y más anabolizantes me tragaba".

"Cuando me lié con Vane se acabó la fiesta. Me supo mal por las otras, sobre todo por las panchitas, que son tan dóciles que se dejan hacer de todo. Te la maman el lavabo mismo de la disco por una raya, por menos. Pero llega un día en que un hombre tiene que formar una familia, es ley de vida, mi padre lo decía siempre. 'mi familia, mi pensión y mi quinto', como una especie de lema. Al principio fue bien, nos casamos y todo, pero un día que le di una paliza se fue de casa y me denunció. Bueno, no era un día, ya la había sacudido más veces, pero aquella vez, cuando dijo que con la ropa tan ajustada que me compraba parecía maricón, me ofusqué. Ahora no puedo ni ver al niño, me puso una orden de alejamiento, la muy puta".

"Un poco antes de eso, sin embargo, había dejado el trabajo del súper. No me salía a cuenta: muchas horas por cuatro duros. Lo cambié por segurata: el sueldo es igual de mierdoso, pero haces contactos que te abren puertas. Discotecas, bares de noche y locales así son perfectos: la gente se mete de todo. Y con el teléfono en el bolsillo... es como llevar la oficina siempre encima. Fue un primer paso que me cambiaría la vida. Un portero de noche me habló de otro gimnasio donde tenían sección de boxeo. Que iba gente muy guay, gente que no liaba a traficar, porque tiene una parte arriesgada: muchos conocidos míos han pasado por la jaula, y otros se han quedado; el control del territorio a veces tiene efectos indeseados, irreversibles. Estos no, los que hacían boxeo eran tipos sanos, atléticos, en forma, porque por el trabajo que hacen se deben cuidar. Una cosa es olfatear para ti, otra hacer de camello".

"Dos meses después de ponerme los guantes ya me lo propusieron. Al principio reconozco que me daba cosa, porque a mí esto de la política no me va. Es un rollo que no me interesa. Yo tengo muy claro cual es mi país, y que por defenderlo haré lo que sea, y si hay que salir a matar moros o negros pues se sale, pero los políticos me parecen todos iguales. Pero cuando me explicaron que no tiene nada que ver con la política, que tú trabajas para el Estado pero nada de partidos ni nada, dije hombre, probar no cuesta nada, no? 'Un sueldo seguro, sin malas influencias y muchas horas de actividad física, que es lo que me mola. Lo que sí me costó fue el curso de preparación, porque tenía que estudiar. No veas qué palo. De hecho suspendí dos veces, pero al final me aprobaron. Se ve que iban cortos de personal. Como eran los de aquí (pagan más, y tienes más días de fiesta), también había examen de catalán, pero estaba chupado. Te aprendías de memoria cuatro frases ('Manos arriba! saca todo lo que lleves en los bolsillos') y fuera. Para pasarlo yo, que ni lo hablo ni lo pienso hablar!".

"Ahora ya hace un par de años que estoy y muy contento. No gano tanto como trabajando de noche, pero tengo seguridad social y cosas de estas. Si mi padre no hubiera palmado de cirrosis caería de culo con este uniforme. Bueno, con la banderita no tanto, ha ha! Y el trabajo me gusta. Me puedo vengar de las putadas de la cabrona de Vane abriendo cabezas de estos imbéciles de críos encapuchados que montan barricadas. Y si no son encapuchados también. Pijos desgraciados... que se jodan a trabajar, hostia, en vez de venir a provocar a los que nos ganamos honradamente la vida. Y encima quieren la independencia, los subnormales. Si por mí fuera los mataría allí mismo", concluye.

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39 Comentarios

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#30 Pep, Barcelona, 26/11/2019 - 15:07

Després de llegir aquesta ridícula historieta nivell ESO, sento una vergonya aliena sabent que són paraules d'un filòleg. Els mossos són el emmirallament de la societat, persones amb estudis basics, universitaris i doctorats, persones amb diverses mentalitats i pensaments polítics. És una falta de respecte tot el que dius. Recapacita cap de suro

#28 Barrrtina a rosca, Black hole, 25/11/2019 - 23:13

Tengo curiosidad por saber la versión para los integrantes femeninos de los Mossos.

#27 Marti, Palafrugell, 25/11/2019 - 18:58

Els filòlegs sempre seran nostres.

#26 Fer, BCN, 25/11/2019 - 18:47

Queda claro, a este era al que le robaban las bambas y se llevaba mas hostias que en misa.

#25 Maria Padilla , Catetònia, 25/11/2019 - 18:24

Un cagarro pseudoliterari més. Ja pot dormir content el filòleg de la barretina que l'ha produit:ja li ho han publicat "als mitjans".

#25.1 Ñordo de Tabarnia, Ciudagramos, 25/11/2019 - 21:44

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